Carta de la Mónica

Julia y Rafa

me alegra mucho que les hayan gustado las cosas que enviamos. La semana anterior inicié, más agresivamente, la búsqueda y convocatoria para artistas que quieran participar. Ya tengos varias promesas en mi lista y mucha gente entusiasmada. Espero que las cosas se vayan concretando y que en junio pueda llegar con mucho y muy variado material para la feria.

Efectivamente, como dicen, "el comic pulp da miedo. Es un viaje a través de los estereotipos y las realidades de México." Claro que lo que les he mandado es el comic más popular, de peor calidad: la tinta, el papel, el contenido homofóbico, racista, machista y misógino, lo evidencian. "Memín Pingüín", por ejemplo, es una historieta que se editaba hace muchos años (más de 30) y decidieron reeditarlo a pesar de su contenido racista, a razón de que el presidente de México de hace un par de años (Vicente Fox) cometiera una indiscreción y dijera en público que el "trabajaba como negro". No sé si utilicen esta expresión en España. En México se usa pero de manera velada por la referencia políticamente incorrecta a la esclavitud... Pues todo esto desembocó en chistes y caricaturas políticas y el vocero presidencial pidiendo disculpas a la diminuta comunidad negra de nuestro país y finalmente, se reeditó ese cómic y volvieron a fabricar, además, unos muñequitos que hace años yo no veía: muñequitos plásticos de Memín con los pantalones abajo y acuclillado. Si uno pone un fósforo en el culo, el plástico se empieza a derretir y a chorrear haciendo parecer que el niño caga. Todo esto se ha convertido en material de colección.

Los libros "vaqueros" y "semanales" que les envié, tienen también su historia de terror: en México, un país de 100 millones de habitantes, se lee, según la UNESCO, 1.3 libros al año por persona. Claro que la UNESCO no está considerando los libros vaqueros: se imprimen 30 millones de ejemplares al mes. Así que esto es lo que se lee en México.

Si algún día tienen la oportunidad de venir a México, verán que hay -me imagino que éste es el sello característico de los países latinoamericanos- varios Méxicos: uno prácticamente analfabeta, inculto, pobre, semirural y muy parecido a ese comic pulp; y otro, urbano, supuestamente cosmopolita y "occidentalizado", en donde las referencias y la cultura pop son más cercanas a lo norteamericano o a lo burgués. ¿Sabían que el hombre más rico del mundo, por enicma de Bill Gates, es mexicano? Esto, en un país en donde el 40 % de la población vive en extrema pobreza.

Los que trabajamos este tipo de libros, hechos a mano o editados de forma casera, generalmente vivimos en grandes ciudades y nos dedicamos a otras cosas durante el día: yo doy clases de arte contemporáneo en la universidad, Alain -dibujante del libro de la niña autista- es estudiante de arquitectura. Adalberto Montes (autor de ciudad al filo) es rockero y vive de perseguir becas gubernamentales; Bef tiene un despacho de diseño gráfico y publicidad. Creo que hay poco espacio para mostrar este tipo de trabajos y los que lo hacemos, lo hacemos más por el gusto de fabricarlo, cortarlo y pegarlo, que por la expectativa de exhibirlo.

¿Qué futuro le vemos a nuestro trabajo? Supongo que con ferias como las que organizan ustedes se nos ha encendido una luz al final del túnel. Sé de varios compañeros que trabajarán expresamente para la feria en Barcelona. Este evento nos ha reactivado un poco.

Estoy también en pláticas con la Red Estatal de Bibliotecas, que es quien organiza la feria de libro en Saltillo (la ciudad en la que vivo) para que incluyan un espacio parecido al que organizan ustedes. La feria aquí es en septiembre y está plagada de libros de autoayuda y textos de historia oficial. Año con año ha ido mejorando y se ha incluido más literatura, más gráfica, más poesía.

El paquete que me enviaron, no ha llegado. ¿A qué dirección lo mandaron?

Rafa y Julia, gracias por el interés y por el entusiasmo. Espero que todo se vaya dando de la mejor manera para que la feria en Barcelona se un éxito. Yo estoy haciendo todo lo posible por ir. Quisiera llegar unos dos o tres días antes para ayudarlos en lo que sea necesario, y quedarme toda la semana que dura la feria para regresar, yo misma, los materiales sobrantes (que espero que sean pocos).

Mientras tanto, un abrazo a los dos,

Mónica